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Vendajes (II). Tipo Funcional

27/06/2011 - Terapias Acuáticas del Mediterráneo



Con el término de “vendaje funcional” se entiende un método de atención para la prevención de lesiones, enfermedades y alteraciones del aparato locomotor. Esta técnica fisiológica de vendaje se basa en la anatomía funcional y en la biomecánica, y se realiza con vendajes adhesivos NO elásticos. Esto significa en la práctica que protege, apoya y descarga selectivamente partes lesionadas, alteradas o en peligro, permitiendo la carga funcional en el rango de movimiento libre de dolor (solamente se limita el movimiento lesivo o que produce el dolor) y evitando movimientos extremos.

Hay que aclarar que el vendaje funcional no es ningún reemplazo de una inmovilización total (férulas, yesos, etc), sino que se indica cuando esta inmovilización total no se requiere, como en los siguientes casos:

  • -Distensiones ligamentosas (esguinces) de primer grado y algunas de segundo grado.
  • -Prevención de laxitudes ligamentosas.
  • -Insuficiencias capsuloligamentosas
  • -Distensiones, elongaciones y roturas de fibras musculares.
  • -En tendinopatías (como descarga). El ejemplo más típico de este tipo en el caso del atletismo sería el de la fascitis plantar.
  • -Corrección de cambios estáticos o daños por sobrecarga del aparato locomotor.

Aunque quizá lo más importante, para evitar lesiones mayores y problemas secundarios, es saber cuando NO se debe poner un vendaje funcional:

  • -ROTURAS ligamentosas, tendinosas y/o musculares.
  • -Fracturas.
  • -Edemas.
  • -Problemas de circulación de retorno (varices).
  • -Heridas abiertas o problemas similares en la piel

Por ello, siempre es muy importante tener un diagnóstico de la lesión y saber muy bien qué se quiere buscar con el vendaje, qué movimiento/estructura se quiere limitar y cómo se debe colocar para ello.

El vendaje funcional, frente a las técnicas de vendaje convencionales y vendajes de inmovilización total tiene ventajas muy importantes para muchas indicaciones: favorece y acorta los tiempos de curación y evita muchos efectos secundarios, por lo que permite una rehabilitación de la lesión más rápida (esto es quizá lo que más importancia le ha dado dentro de la práctica deportiva), ya que “el movimiento, si no causa dolor, acelera la curación”. Además, y no menos importante, se reducen los trastornos propioceptivos que se producen tras la lesión.

Es posible que se puedan presentar complicaciones aunque el vendaje esté bien puesto, por lo que hay que quitárselo inmediatamente en el caso de se produzca aumento del dolor y/o de la inflamación (especialmente en manos y pies, que no desaparece colocándolos en posición alta), sensación de hormigueo en el área disttal al vendaje (principalmente en dedos) o en caso de que veamos la piel que se vuelve azulada o blanca.

Para dar una idea un poco más clara de la utilidad de este tipo de vendajes, y ya que nos encontramos dentro del mundo del running, describiremos a continuación algunos para lesiones frecuentes que se pueden presentar entre los corredores, y para las que esta técnica suele ser útil:

  • -Vendaje clásico de la articulación tibiotarsiana: Estabiliza la articulación tibiotarsiana y talocalcánea en su nivel funcional fisiológico. Actúa en forma de compresión sobre hematomas (mejora la absorción). Se usa para: Distensión moderada de la articulación tibiotarsiana y talocalcánea, Hiperextensión o insuficiencia de los ligamentos del tobillo y Rotura capsular.
  • -Vendaje de la articulación tibiotarsiana en 3 tiras: Estabiliza en general las articulaciones tibiotarsiana y talocalcánea, limitando especialmente el movimiento de supinación del tobillo. Se indica en: Traumatismos en supinación (inversión) e Hiperextensión y desgarro (que no requiera inmovilización total) de los ligamentos externos del tobillo y/o de la cápsula articular.
  • -Vendaje de descarga de flexión plantar: produce una limitación parcial de la flexión plantar con fijación de la articulación talocalcanea, además de una leve limitación de la supinación y la pronación. Su utilidad es en: Distensiones leves del complejo articular del tobillo, Traumatismos por flexión forzada, especialmente si hay lesión capsular superior y Debilidad muscular de la musculatura extensora (evita la sobrecarga).
  • -Vendaje de la articulación tarsometatarsiana: este vendaje consigue estabilizar toda la zona del antepié y dar seguridad en el área del metatarso. Por ello, se usa: Distensiones, contusiones y traumatismo de la zona del antepie e Irritaciones/desgarros capsulares, especialmente de las cabezas metatarsales.
  • -Vendaje de apoyo y descarga para el arco longitudinal y transversal del pie: se consigue un levantamiento parcial del arco del pie relajando estructuras sobrecargadas por este cambio un cambio de la anatomía o biomecánica normal del pie. Se usa en lesiones como: Pie plano (longitudinal o transversal) que provoca molestias o inflamación de las estructuras plantares del pie (se podría usar en un pie plano asintomático, pero no es lo normal ni el tratamiento mejor indicado), Espolón calcáneo plantar y Postratamiento de fracturas por estrés.
  • -Vendaje de alivio para el tendón de Aquiles: descarga la tensión sobre el tendón, acortando la musculatura en dirección de la unión músculo-tendinosa. Su indicación es cualquier tipo de sobrecarga o síntoma de esfuerzo excesivo en la inserción del tendón.
  • -Vendaje para la correción de la rótula: mediante un aumento de tracción en la rótula (por la tensión del esparadrapo) hacia distal, medial y/o lateral, se puede conseguir recentrar la rótula en una posición determinada, limitando su movilidad hacia la dirección opuesta. Puede tener utilidad en: Dolor en el pico de la rótula, por bursitis u otras causas, Condropatías rotulianas (puede disminuir los síntomas debido a la descarga) y Subluxaciones rotulianas.
  • -Vendaje de descarga de la musculatura: busca disminuir la tensión muscular en un músculo lesionado, mediante el acercamiento de las fibras musculares hacia el punto de lesión, para evitar un estiramiento excesivo que pueda aumentar la lesión (distensión o hiperextensión muscular). Se puede colocar en musculatura isquiosural, cuádriceps, tibial anterior, peroneos....

Para finalizar, diremos que los beneficios de la correcta utilización de los vendajes funcionales están más que demostrados. Sin embargo cuando el uso no es el indicado, pueden darse una serie de “efectos secundarios” que hay que intentar evitar, principalmente cuando se coloca de forma repetitiva y sistemática, ya que se puede crear dependencia al vendaje y sensación de vulnerabilidad cuando no se lleva puesto. Por esto, es imprescindible combinar el uso del vendaje con sesiones específicas de propiocepción de las estructuras implicadas para recuperar el control activo articular y neuromuscular (nos referimos principalmente a las lesiones de rodilla y tobillo mencionadas anteriormente), para que la recuperación sea lo más exitosa posible.











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